Y qué?… no limites a Dios! El trabaja de una forma única con cada quien y con cada matrimonio. El es el único que puede hacer que funcione.
Si tu esposo no quiere ir, no lo obligues ni hagas comparaciones con otras parejas. Ora, intercede, bendícelo de corazón y obedece las instrucciones que Dios te dé al respecto de tu situación. Si lo escuchas a El, y haces lo que El diga…verás resultados. Dios cumple lo que dice, termina lo que empieza y nunca te dejará avergonzada!.
